La
coexistencia de los conceptos de didáctica y currículum, uno procedente de la
tradición alemana y otro de la anglosajona, ha generado cierta polémica y
dificultades para definir y distinguir ambos términos. No obstante, y con
independencia del significado que quiera atribuírsele, el curriculum puede
analizarse desde tres perspectivas:
El
curriculum como campo de estudio, abarca las teorías de la educación y de la
enseñanza que constituyeron uno de los temas fundamentales de discusión durante
la década de 1970, cuando la epistemología dominante era el positivismo , las
teorías de la ilustración, que tienen su importancia en tanto que ayudan a comprender
algunos factores que influyen en el
aprendizaje y las teorías del curriculum
donde se presta especial atención al reconocimiento de las teorías técnica,
práctica y crítica surgidas de los análisis tanto de los intereses como de los
saberes, los medios y la ciencia.
El
curriculum como contenido cultural, que parte de los conceptos de cultura e
ideología. Las principales concepciones surgidas de esta perspectiva son la
perennialista, la esencialista, la estructura de las disciplinas y la vuelta a
lo básico.
El
curriculum, como planificación, perspectiva en la que se distingue entre diseño
y desarrollo curricular.
Los
modelos de diseño curricular se fundamentan en los conceptos de conocimiento y
racionalidad de la acción desde tres puntos de vista: la racionalidad de la
acción, la perspectiva analítica y el modelo comprensivo.
En
el desarrollo del curriculum los elementos básicos son las diferentes
posibilidades de intenciones educativas, los contenidos, en los que se debe
analizar las fuentes-criterios para su selección, la cultura, la estructura de
la propia ciencia y los alumnos, y las estrategias o la comunicación en el
aula, en especial esta última.
En esta sección presento un ensayo con las características generales de los modelos curriculares de Hilda Taba y Ralph Tyler.
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